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La Radio Judía de Latinoamérica

Año nuevo judío, una conmemoración para repensar el futuro

JAI – Es habitual que todo caminante, luego de haber avanzado un largo trecho, realice una parada, un alto en su camino. El peregrino suele tomar asiento y  mirar para atrás para ver la senda recorrida y reflexionar  sobre la que aún le falta recorrer.

Salvando grandes diferencias, la pausa del caminante halla su paralelo en el contenido espiritual de las Altas Fiestas Judías, que esta año comienzan con el Año Nuevo hebreo el domingo 29 de septiembre al anochecer (dura dos días) y llegan a su punto culmine en el Iom Kipur o Día del Perdón, el miércoles 9 de octubre. Estas conmemoraciones son una oportunidad para el  hombre judío para repensar el futuro de la vida desde la ética, y permiten al ser humano revisar sus actos pasados en relación al Creador  y con los demás seres humanos con la voluntad de crecer y mejorar. Es que el futuro se arma necesariamente con la elaboración del pasado.

Las Altas Fiestas judías recuerdan el tiempo de la Creación, una especie de cumpleaños del Universo, es que los hechos relatados en el Génesis habrían ocurrido en esta época del año, y se relacionan con la idea de juicio. Nos proponen un balance del mayor capital que tiene cada ser humano: la vida. Cada minuto que vivimos es único e irrepetible, el tiempo es la materia más escasa y más vital. Es un buen momento para volver a reflexionar sobre el sentido de la existencia, un tiempo para repensar “el tiempo”. “¿Cabría preguntarse cuál es en el mundo de hoy el sentido del tiempo?” se cuestionaba, hace algunos años, el rabino Abraham I. Heschel (en el libro El Shabat y el hombre moderno), y se contestaba: “La civilización técnica es la conquista del espacio por el hombre. Es un triunfo frecuentemente logrado mediante el sacrificio de uno de los ingredientes esenciales de la existencia: el tiempo… Pero ‘tener más’ no significa ‘ser más’. El poder que alcanzamos en el mundo del espacio se detiene bruscamente ante los límites del tiempo. Mas el tiempo es el corazón de la existencia…”. Parafraseando a Heschel se podría decir que durante las Altas Fiestas hebreas, los judíos “somos llamados a participar en lo que hay de eterno en el tiempo y pasar de los resultados de la Creación al misterio de la Creación, del mundo de la Creación a la Creación del mundo…”.Vale recordar aquí aquella expresión de nuestro inmortal Jorge Luis Borges cuando escribió que “Israel es -entre otras cosas- un sentir de modo patético (..) el tiempo”.

La pausa en el camino que proponen estas conmemoraciones invitan con fervor a pensar en las conductas del tiempo pasado y su proyección al futuro de nuestra existencia en relación con nuestros prójimos. El saludo tradicional de la festividad es Shaná tová (en hebreo) o A Guit Iur (en idish) o Aniada buena (en judeoespañol). Todas significan lo mismo: el deseo de un buen año. ¡Un feliz cumpleaños del Universo!.

Mario Cohen, Presidente del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí CIDiCSef

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